Como las serpientes
Quería entrar con una sonrisa despues de tantos meses, sin embargo estoy triste, con esa soledad que sólo se encuentra en los viejos libros escondidos en un baúl bajo la atenta mirada de una culebra. La soledad del combatiente que ya ha tirado su fusil tras ver que a pesar de haberlo dado todo no pudo hacer más para ganar una maldita guerra.
Y tal vez queria aprovechar esta tristeza, porque es muy parecida a la del amor que se perdió tras muchos intentos, la del bizcocho que se quedó hundido en el horno sin que nadie se diera cuenta o la del rosal que se marchitó porque siempre se le echaba demasiada agua. Y es que el amor es un poco de todo, un poco de tristeza, un poco de abandono, apenas abonado y dormido con el tiempo.
Pero tambien es la tristeza del navegante que va sin rumbo, que no se fija objetivos, o que , simplemente se deja arrastrar a la deriva. Es un poco de todo. Perderse en un bosque sin brujula y esperar a que caiga la noche sin haber dado un paso calado por la lluvia. Sin refugio. En silencio.
La del que lo abandona todo sin tener donde caerse muerto. La del que se porta como un niño de cinco años sabiendo que sus pataletas en el fondo no van a servir para nada. La del que se queda sin postre o debajo de una farola.
La soledad y la tristeza del abandonado, del vagamundos, del que pierde el norte.
La tristeza sin capuchon para la lluvia. La soledad del que no sabe porque existe.
La del cubo de basura. La del diálogo convertido en monólogo.
La del que permanece en silencio teniendo muchas cosas que decir, pero su corazón no le deja hablar.
La soledad a secas teñida de tristeza en el ocaso del verano.
Y tal vez queria aprovechar esta tristeza, porque es muy parecida a la del amor que se perdió tras muchos intentos, la del bizcocho que se quedó hundido en el horno sin que nadie se diera cuenta o la del rosal que se marchitó porque siempre se le echaba demasiada agua. Y es que el amor es un poco de todo, un poco de tristeza, un poco de abandono, apenas abonado y dormido con el tiempo.
Pero tambien es la tristeza del navegante que va sin rumbo, que no se fija objetivos, o que , simplemente se deja arrastrar a la deriva. Es un poco de todo. Perderse en un bosque sin brujula y esperar a que caiga la noche sin haber dado un paso calado por la lluvia. Sin refugio. En silencio.
La del que lo abandona todo sin tener donde caerse muerto. La del que se porta como un niño de cinco años sabiendo que sus pataletas en el fondo no van a servir para nada. La del que se queda sin postre o debajo de una farola.
La soledad y la tristeza del abandonado, del vagamundos, del que pierde el norte.
La tristeza sin capuchon para la lluvia. La soledad del que no sabe porque existe.
La del cubo de basura. La del diálogo convertido en monólogo.
La del que permanece en silencio teniendo muchas cosas que decir, pero su corazón no le deja hablar.
La soledad a secas teñida de tristeza en el ocaso del verano.





